Comienza a sonar The Splendour of the Universe y uno se encuentra de golpe metido en ese túnel del tiempo que te lleva a las orquestaciones barrocas, excesivas, atormentadas pero febrilmente despampanantes, que en los finales de los años 60 antecedían al paso de la psicodelia hacia caminos más progresivos. Es tal la cantidad de sirope barroco que puede llegar a desequilibrar para ser el comienzo de un disco.
