
El disco tranquilo. Aquél que posiblemente no desgarre ni embravezca emociones, pero es capaz de ir ocupando un hueco relajado, extendiendo unos tentáculos que no aprietan pero agarran sus ventosas para no soltar la pieza. Tal vez sea eso que se llama soft-rock. Tal vez no haya peligro, tal vez el riesgo no vaya con ellos, pero son capaces de quedarse. (...)