
No es la primera vez que Sufjan Stevens se ha aventurado con un álbum, digamos, conceptual. Tal vez no a la manera en que los tenemos asociados en nuestra cabeza, pero sí en cuanto a las líneas invisibles que unen unas canciones nacidas a partir de una reflexión determinada, un motivo central o una búsqueda concreta de sentido a la obra completa. (...)