
Hay cosas tan claritas que a veces la falta de misterio las hace de lo más predecibles e incluso rutinarias. Pero es que esas veces uno es como un libro abierto, sin sorpresas, sin dobleces (ni de los buenos ni de los malos), con la grisura del prescindible. Ya lo dije hace tiempo, soy un tipo gris, muy gris. Así que nada sorprende la reacción ante Frozen Letter, último trabajo de Spider Bags. (...)