
Son esas cuerdas de guitarra acústica que comienzan sonando en Primrose Green, canción que da nombre al segundo larga duración oficial de Ryley Walker, mientras el resto de instrumentación va entrando para hacerles compañía, las que marcan el alma y la esencia de esta chaval de 25 años. Y por favor, no se interprete lo de chaval en tono excesivamente locuaz, cercano o irrespetuoso.(...)