No por repetido está de más decirlo. Un ciclo como Izar & Star tiene en su epicentro la capacidad de enfrentar a un músico con sus demonios, sean internos o externos. Esas músicas que han revoloteado a lo largo de su vida contraponiéndose a sus propias creaciones. Y son los músicos que se comprometen a enfrentarse a esos demonios poniendo un algo más allá de la mera repetición los que superan la frontera de la simple versión, y por supuesto, del tributo. (...)
