
Uno tiene sus propias guías musicales, de las que extrae información y sobre las que deja abierta la puerta del juego a la imaginación. Revistas, programas de radio (cada vez menos), blogs y webzines, todo es válido para continuar alimentando a la bestia. Y de entre ellas, eliges, desechas, seleccionas, en base a quien en más de una ocasión ha acertado con el alcohol de graduación propia vertido sobre la herida. (...)