
Michi Oliva era ciego. Ya, y qué? Como Ray Charles, nos decíamos entre nosotros. Siempre lo llevó con su gracia particular, diciéndote viste? cada dos por tres, antes de su risotada. Pero era ciego en un mundo de dj’s y gente de radio. Nunca vi a alguien acariciar un vinilo como a él. Lo sacaba de la funda, lo acariciaba con sus yemas de los dedos, y sabía qué cara era, sabía que canción quería escuchar, y la aguja caía exactamente en el inicio de la misma. Era alucinante. (...)