
No hay trampa ni cartón. Un pub, unas cervezas, unos hombres, unas mujeres, y una banda tocando sobre un escenario, o tocando sin él. El caso es hacer sonar unas guitarras, hacer sudar cuanto más mejor a la gente (que no deja de ser la intención final el beber) y escuchar un poquito de rock’n’roll. Eso es, eso fue, eso será el pub-rock. Y en su momento, cuando en la segunda mitad de los 70 explotó con toda su fuerza en Inglaterra, (...)
