
La verdad, no merece la pena indagar en las razones que han convertido la propuesta musical oficial de la Aste Nagusia 2013 en un auténtico páramo. Es algo que se lleva intuyendo desde hace años y que ya no sorprende. Salvo el habitual esfuerzo de la ya clásica muestra de Pop-Rock local en el Bilborock, queda en exclusiva la iniciativa privada para quienes soñamos con alejarnos de la fanfarria sonora de la vulgaridad. Y si esta iniciativa ofrece txupines de fiesta como el del pasado sábado, quedamos más que contentos. (...)