
Más que cierto que la música tiene sus momentos, sus lugares, sus días y sus noches. Más que cierto que cada canción abre las compuertas que ella misma busca, y que aunque parecieran encontrarse en lugar diferente al que les corresponde, las buenas canciones se abren paso ellas solas, porque lo valen. Así, da igual el lugar, la hora, la semana en cuestión. Josh Rouse decide susurrar en unos días de excesiva locura colectiva, en muchos casos totalmente impostada, y se agradece. (...)