
Resulta complicado siquiera redactar unas letras sobre la última jornada de la temporada del imprescindible ciclo Izar & Star. Más que nada porque uno acudía sin esa pretensión, con la única idea de pasar un rato con su cabeza pensante, el infatigable Jerry Corral, con algunos de los músicos amigos que iban a subirse al escenario y con el poco público que hubiera decidido dar la espalda a los fastos del mundo mundial pelotero. Y alguna que otra razón musical, que explicaremos a continuación. (...)