
Comienzan los primeros acordes acústicos de Cut off my hands y piensas en el canadiense Chad Vangaalen como cantautor de melodías frágiles y bellas aterciopeladas por su voz de falsete. Comienza a recitar las primeras estrofas y habla de cortarle las dos manos, tirarlas sobre la arena, y verlas nadar como un par de cangrejos sangrientos. Y enseguida comienzan las disonancias de sintetizador y sabes que estás en territorio extraño. Bienvenido al mundo de Chad Vangaalen. (...)