
Bueno, vale, cada uno lleva las rupturas que te destrozan el corazón como buenamente puede. Hay músicos que se refugian en sonidos lánguidos, recordatorios de felices tiempos pasados. Otros se centran en mórbidas descripciones líricas de renuncia y ansiedad por la pérdida del ser amado. Y luego están los que llegan a la frustración incontenible, la que les hace gritar a los cuatro vientos la jodida situación en que se encuentran tras la ruptura. (...)