
Uno no deja de permanecer alerta cuando de las palabras folk o psicodelia se hace un excesivo uso. Y más en estas épocas, cuando pareciera que cada músico ha crecido escuchando entre las cuatro paredes de su cuarto las sesiones de The Madcap Laughs de Syd Barrett. Será el sino de los tiempos, de la sobrevenida angustia existencial que la crisis mundial ha exacerbado en cada uno de los muertos vivientes (nunca tan literalmente) en que nos hemos convertido. (...)