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lunes, 8 de junio de 2015

Lost Acapulco
Satélite T, Bilbao (05/06/2015)
A huevo, dicho y hecho


Cada género tiene una serie de parámetros marcados que le suponen una cierta ortodoxia o nexo común. Luego, ya cada artista será capaz de innovar, de avanzar, de experimentar, de calcar, de sentir las directrices marcadas, y nosotros de sentirlos como propios y exigirlos. Pero siempre habrá gente que sin salirse de los argumentos que marcan su trayectoria, consiguen, noche tras noche, cita tras cita, convertir su puesta en vivo en toda una auténtica fiesta. (...)


Y los mexicanos Lost Acapulco son un claro ejemplo. En esto del instro-rock, las carreteras están bien marcadas por los clásicos, a los que de un matiz al otro se rinde pleitesía, con las consabidas gotas de surf, de garage, de aromas fronterizos y el manto protector de dos religiones sacrosantas: la del reverb y la del fuzz. No hay mucho más que decir, ni que innovar. Quien va a ver un bolo de surf instrumental en toda su acepción sabe a lo que va. Y entre éstos también hay un común denominador: la búsqueda de la diversión. Un bolo de viernes noche, de instrumentales recorriendo la esencia del rock’n’roll es territorio apto para la juerga, el desenfreno, para la recuperación del primitivo espíritu lúdico de una música que a partir de esa premisa puede despegar hacia donde quiera, desde la reivindicación hasta la reflexión o la mera ebriedad.

Si a ello añadimos que Lost Acapulco son de la cofradía de los enmascarados, aquellos que rinden homenaje a la lucha libre en su versión más popular, tendremos más mimbre para la labor. Si añadimos que Lost Acapulco son de los que exaltan un entrañable concepto serie Z de la vida, dedicando Escape de Sta. Martha a un literal los que hemos estado en la cárcel, sumaremos nudos a la cuerda de escape. Si añadimos que Lost Acapulco dominan las artes instrumentales cabalgando sus dos guitarras, bajo y batería para entresacar de ellas puro fuzz garagero (de lo mejor de la noche, tremendas 'Surf Mongol' y 'S.P.Y.C.A.M.'), twist, rock’n’roll, spaguetti western e incluso malagueñas, ascenderemos escalones hacia la orgía sudorosa. Si añadimos que Lost Acapulco apenas se cortan si durante la primera parte del bolo no se alcanzan los niveles de adrenalina buscados, sabiendo que tarde o temprano, como así fue, la espita reventaría, confirmaremos lo esperado. Si Lost Acapulco olisquean la excitante Tangatutanga, twistean con El Rey del Rock Rock, rechingan un auténtico pipeline en Por un tubo, exudan el speed que amaina la enfermedad que claramente padecen y celebran en Frenesick, aceptaremos que las decenas de canciones que botaremos serán poco aptas para existencialismos de biblioteca. Y si Lost Acapulco recuerdan a los Misfits, homenajean a Los Saicos con el imparable Demolición mientras invitan a Satu de Wau y Los Arrrghs a hacerse cargo del bajo para reafirmar que también saben cantar/berrerar, y terminan con la desaforada lectura mexicanizada y punkizada del Ça plane pour moi de Plastic Bertrand que ya otros, de Sonic Youth a Thee Headcoatees, abrazaron como patafísico fin de fiesta, comprenderemos que lo suyo, y lo nuestro, es el sudor.

Que está todo tan jodido, que esta gente son necesarios.

Suena la corriente: "Tangatutanga" - Lost Acapulco


2 comentarios:

  1. Un par de veces he visto a los mexicanos sobre el escenarios y las sensaciones son las que tú dices, RR.

    Un abrazo.

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    1. Ya se sabe, Gonzalo, dan lo que dan, y lo hacen muy bien. Y no veas cómo refresca.
      Abrazo

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