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jueves, 28 de mayo de 2015

Scott McCaughey
Colegio de Abogados, Bilbao (27/05/2015)
The Fabulous Sounds of the Pacific Northwest


Hay cosas que nunca deberían cambiar. Como la posibilidad de ver en directo a un artista como Scott McCaughey sin que pase mucho tiempo entre una actuación y otra. Hemos tenido ocasión de disfrutarlo como parte de Young Fresh Fellows, de The Minus 5, de The Baseball Project, y desde ayer, en solitario, en acústico.(...)

Y no dudamos de su personalidad como parte de los proyectos de Peter Buck, de Robyn Hitchcock, de lo que en su momento fue REM o de lo que se le ponga por delante. Hay canciones, hay maneras de cantarlas, hay parlamentos y formas de vivir una profesión que son capaces de alegrar una vida, por muy gris que esta sea. Y McCaughey y sus canciones consiguen hacer eso con la nuestra. Se lo comenté tras el concierto de Bilbao y contestó que no hay nada mejor que se le pueda decir a un músico. Un músico ya en las seis décadas que sigue demostrando socarronería, ironía, una actitud ciertamente gamberra hacia la vida desde la óptica de alguien muy serio con lo que hace. Todo un artesano, pero sin perder de vista el auténtico significado de una palabra tan manida como esa. Un creador de melodías como hay pocos, tal y como apuntábamos en la reseña que de la última obra de The Minus 5 compartíamos en el Río hace unas semanas. Y encontrarse frente a él durante algo más de una hora un día entre semana es una inmersión de lleno en dichas melodías.

Es un encuentro que comienza al calor de Johhny Cash, con un I still miss someone con el que tomar impulso, saber y sentir que uno, desnudo frente a sus canciones con la única ayuda de su guitarra, es capaz de asirse a la estela de los que abrieron la puerta para enseñarnos el cielo. Y eso que sus canciones, las de McCaughey, son a priori, más aptas para el arropamiento de una banda, que parecieran brillar en formato múltiple y energía eléctrica. Así, esas primeras Sittin’ on a pitchfork y The history you hate, que ya anticipan la alternancia casi simétrica entre Young Fresh Fellows y The Minus 5, parecen en un principio quedar demasiado desnudas. De igual manera, el brumoso halo de psicodelia que envuelve un En el supermercado sacado de esa obra minoritaria, limitada y numerada que ha sido la caja Scott The Hoople in the Dungeon of Sorrow, pareciera resentirse de esa desnudez. Y sin embargo, empiezas a articular las piezas, las melodías sobre las que siempre se ha columpiado McCaughey, y todo encaja, todo adquiere su ser, su sonido, su personalidad, su esencia en la austeridad expresiva. Es ahí donde entra la labor del entretenedor, la capacidad de conseguir una sonrisa, una risotada incluso, acompañada de una emoción musical. Rockeando con Big house para enfrentarla de seguido a la suavidad melódica de It’s beautiful here. Rindiendo homenaje a su amigo Peter Buck en Welcome to the party o al malogrado cantautor Jimmy Silva, uno de sus ídolos, en una soberbia y abrumadora Blue Rickenbacker o en el tributo que le dedicaron los Fellows con su versión del Fear Exchange. O con las píldoras de una humilde grabación numerada que, con Ian Hunter y Don Quijote como surrealista leitmotiv, presenta en esta gira peninsular, enlazando In my own ink, la inmersión del escritor, con los txipirones en su tinta que probó hace muchos años en visita a Euskadi.

Pero es en melodías ya eternas donde uno insiste en otorgarle esa dimensión de credaor necesario. Cuando vuelves a escuchar Ow shit man, la genial Hillbilly drummer girl, la exquisita Good things go, la arrebatadora Rock’n’Roll pest control, el pop mayúsculo de Celebration o la delicada, puro nervio, pura emoción, The days of wine and booze, de sus andanzas conjuntas con Wilco.

Es la esencia del pop, la esencia del rock’n’roll, la esencia del garage, la esencia del folk…
Son The Fabulous Sounds of the Pacific Northwest, sin la más mínima duda. Y por si la hubiera, demuestra con un Strychnine en acústico, de sus padres geográficos, que el garage no es solo electricidad.

Suena la corriente: "Hillbilly Drummer Girl" - Young Fresh Fellows



4 comentarios:

  1. Me corroe más la envidia (sana) después de leerte. Abrazo.

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    1. Para qué te voy a negar que no es para menos, Johnny. Una gozada

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