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lunes, 13 de octubre de 2014

El Viejo Astra / Peachy Joke / Gamónides
Concurso Villa de Bilbao, Bilborock (09/10/2014)
De orígenes inciertos


Los orígenes pueden tener tantas interpretaciones como cada uno entienda, hasta el punto de poder ser simplemente de donde a cada cual le parezca, ya sea por nacimiento, por estancia, por conexión emocional… En este Río somos agua, y el movimiento nos hace sentirnos de ningún lado más que de todos los sitios. Así que en el Villa cada grupo puede representar a una comunidad o a otra, según momento y emoción. (...)

El Viejo Astra (“sí, teníamos un viejo Opel Astra y cuando formamos el grupo nos dimos un par de leñazos en una semana, así que lo dejamos en plan homenaje”) participan representando a Madrid, pero ellos no lo tienen tan claro: ”no nos importa que nos sitúen en el circuito de Madrid, pero realmente somos un grupo canario, en cierta medida sentimos y representamos a Canarias”. Tres cuartos son de las islas y el cuarto vértice asume su situación. “La banda se formó más o menos al venir a Madrid, pero los anteriores bajo y batería seguían en Las Palmas, y estar a caballo entre Madrid y Canarias era insostenible. Hoy llevamos ya tres o cuatro años estables, aunque habremos de indicar que desde hace dos años hemos cambiado bastante el concepto y la música de la banda”. Y si antes una concepción eminentemente pop, con alguna experimentación, se asentaba en su primer ep Estudio Uno, la introducción de los efluvios neopsicodélicos empapó por completo su siguiente disco, Estudio Dos, y en el directo posterior demuestran que también saben conducir el viejo coche por senderos de rock con toques progresivos, aunque tanto contraste desoriente un poco. “Somos muy fans de King Crimson, Pink Floyd, tenemos muchas influencias viejunas, de los 60 y los 70”, pero aceptan de buen grado que se mueven en la psicodelia popera que hoy en día está en manos de gente como Tame Impala o Temples. Así que sin olvidar del todo una insularidad “que en la música también tiene sus cosas buenas, es un circuito pequeño y es fácil hacerte un nombre, lo difícil es salir, y más con poca ayuda institucional”, esperan que el Villa sirva de empujón, de espaldarazo, de cara a la grabación de su primer larga duración, que ya están encarando.

Los mismos orígenes difusos que parecieran tener Peachy Joke, tolosarras residentes en Barcelona, “pero que somos muy de Tolosa, que Badalona es muy feo”, que finalmente han entrado en el Villa como grupo sustituto de los franceses Hill Valley, caídos a última hora. Pero que no rebaja en nada su categoría de veteranos, tanto en tiempo (“nos apuntamos todos los años, y ya participamos hace tres o cuatro, justo cuando nos íbamos a Barcelona, llevamos grabando discos desde el 2009”) como en carretera (“este año es cuando menos hemos tocado, 20 o 30 conciertos, por estar muy metidos en la grabación del disco, pero lo habitual es que nos hagamos sobre los 50 al año”), y desde Bilbao se largaban a tocar a Ciudad Real y al Monkey Week de El Puerto de Santa María. Así no extraña que esa veteranía se refleje en escena, donde juegan poderosos y conjuntados, con sus sonidos entre setenteros y sureños, pero con un barniz… digamos actual, que en alguna ocasión recuerda a Jack White y en otras, cuando se lanzan a ritmos más bailables, llega también a desorientar en parte. “Hemos ido evolucionando incluso en formación, donde hemos pasado de 5 a 4. Esto nos ha obligado a cambiar el chip, ahora llevamos bajo de teclas o somos todos bajistas, hemos ido dejando de hacer sólo lo que a cada uno se le daba para ir buscando más lo que la canción necesita”. Y así han llegado hasta su último disco, The Papas & The Mamas, donde parecen abrirse a territorios más acústicos, “ahora tenemos montados dos repertorios, uno más acústico y otro más eléctrico, para tocar todo lo que se pueda”. Vienen al Villa con la ilusión de ganar (ya saben de eso en Festimad, Villa de Madrid, Laredo…), “pero sobre todo es un concierto más que nos permite tocar en Bilbao, conocer gente, otros grupos, que te vean…”.

Y los que también juegan con su origen son los madrileños Gamónides, “realmente el nombre viene del planeta Ganímedes mal dicho, y a partir de ahí lo que se pueda inventar cada uno, hemos inventado un nuevo mundo (risas)… en el fondo es querer crear algo nuevo cada vez que hacemos un tema, algo fresco, que no nos aburra”. Así que desde finales de 2012 llevan en esa búsqueda como tal, aunque compartan miembros e ideas con Hollywood Sinners y Jysus. “Y ya se sabe, los pasatiempos y los spin-off pueden acabar fagocitando a la banda principal, mira Frasier y Cheers…, pero que no se preocupen, no nos quita tiempo, y si tenemos que integrarnos todos en Gamónides, lo hacemos”. Dicen haber nacido para no encasillarse en nada, sin ceñirse a ningún estilo pero jugando entre el garage, el punk, la psicodelia. “Esta escena incluso da pasitos hacia el reconocimiento mainstream, como Ty Segall, con el que compartimos el mismo background musical, o esta vuelta de la psicodelia bien hecha, Black Angels, Night Beats… es hacer cosas creativas que se salgan de los patrones del blues o del blues-rock”. Y en directo cabalgan eléctricamente agarrados a todos esos pasajes lisérgicos, con el placer que nos producen los grupos que no dan excesivas concesiones a su público pero que una vez conectado con su mundo, bebes aromas de otras épocas anclados a esta, como en las dos canciones que conforman su espléndido 7”, Burundanga y Amor Drogado. Disco Conceptual? "Jajaja, fue sin querer… Burundanga no habla de la droga en sí, sino de la capacidad de algunas mujeres de aplicar un efecto burundanga en los hombres”. Y de la mano de la gente de John Colby Sect (“son nuevos, son colegas, tenían ganas, fuerza y apostaron por nosotros”) están agotado la edición vinilo negro y color, mientras aprovechaban su venida a Bilbao para pisar sala en Donosti al día siguiente junto a nuestros favoritos Mushroom Caffeine, en su búsqueda de “pasarlo de puta madre”.  Y tanto.





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