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viernes, 6 de junio de 2014

Buffalo Killers
Heavy Reverie (Sun Pedal Recordings, 2014)
Cambiar sin cambiar


Que uno no espere grandes cambios acercándose al nuevo disco de Buffalo Killers. No va a encontrar aquí la preciada novedad si eso es lo que persigue. Los de Cincinnati nos han acostumbrado a un trabajo por año, al menos en los cuatro últimos, y no parecen tener mucha intención de cambios estilísticos de calado. Están tranquilos con lo que proponen, y nosotros tampoco es que pongamos objeciones a ello. (...)


Si acaso, se ha producido algún cambio de forma más que de fondo. Por un lado, a los hermanos Andy y Zachary Gabbard, junto a Joey Sebaali, se les ha unido un nuevo guitarrista, Sven Kahns, que también se ocupa de la steel, que en canciones como Cousin Todd y January, adquiere una presencia que antes era prácticamente inédita. Hombre, pasar de trío a cuarteto, dentro de sus planteamientos musicales, no es poca cosa, pero, como hemos apuntado, no ha ido el nuevo formato más allá. Y por otro lado, la portada adquiere unas líneas completamente alejadas de la tradición psicodélica que manejaban, especialmente en sus dos últimos trabajos, Dig. Sow. Love. Grow. y Ohio Grass.

En cualquier caso, y más allá de estas nuevas formas, quien se acerque a ellos sin conocerlos es mejor que no se deje llevar ni por su nombre ni por sus barbudas y greñudas pintas. No son una más de esas bandas abocadas a glosar los sonidos sureños americanos, o al menos, no sólo. Está claro que sus guiños a The Black Crowes con mirada de reojo a Led Zeppelin están presentes en cortes como Dig on in, Sandbox o el cercano al espíritu jam band Who you are?, si bien el primero tiene resonancias a unos Redd Kross comedidos y el último a los habituales resabios psicodélicos. Pero es el grueso de sus canciones que caen de lleno en el power-pop las que siempre han sabido atraparnos. Porque es esa fusión de raíces sureñas y del ambiente deudor de unos Big Star o, en este disco mucho más, de Matthew Sweet, el que más nos ha enganchado desde que en 2011 cayéramos directamente rendidos ante su disco 3. Y todo ello, sin olvidar ese sabor propio de los años 90, como en Poison Berry Tide, donde uno puede olisquear restos de Dinosaur Jr., o los Buffalo Tom de Let me come over, con los que siempre han tenido que ver algo más que parte del nombre. Pero una canción como This girl has grown comparte mucho más que simple espíritu con el bueno de Alex Chilton. O Cousin Todd (con esa frase tan impactante, he's a better junkie than you...), una preciosidad que nos lleva a caballo de una gran melodía. El pop duro de Louder than your lips o un Shake tan propio de la Gran Estrella anticipan un delicado, para sus parámetros, final con los aires campestres de la deliciosa January. Y como no podía ser de otra manera, el halo del Young entre la distorsión y la melodía lo cubre casi todo.

Ellos no cambiarán. La palabra evolución no estará bien deletreada en su hoja de ruta. Pero mientras a nosotros en particular no nos importe, no seremos quienes alcemos la voz.

Suena la corriente: "Cousin Todd" - Buffalo Killers



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