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lunes, 4 de noviembre de 2013

The Dictators NYC / The Weapons
Dr. Maha's Miracle Tonic vs. Magical Mistery Tour
Kafe Antzokia / Teatro Campos, Bilbao (31/10/2013)
De noches de terror


*Autores: Jaime G. López "Desperdicios" y Josetxo Río Rojo

Acompáñennos por la tripleta sónica con la que Río Rojo enseñó su dedo corazón a la americanizada noche previa a Todos los Santos y puso fin al luto por el viejo Reed… Tres propuestas muy alejadas entre sí, pero que confluyen en lo básico: buena música ejecutada con pasión. (...)



Da igual que no estén Andy Shernoff o Top Ten Kempner. Lo de los Dictators a estas alturas es ya un ejercicio de veteranía, de amor al rock'n'roll y de ganas de pasárselo bien. Sin otras pretensiones, porque nunca las tuvieron y nadie debería pedírselo. Y eso es lo que hacen cada noche para disfrute de los afortunados que comparten su akelarre de punk neoyorquino escuela 70s.

Perdón, hemos dicho Dictators? Queríamos decir Dictators NYC, no vaya a ser que el bueno de Shernoff, actual crea-tendencias vinícolas desde su boyante negocio del ramo, se nos vaya a enfadar.

Por suerte, el guapo Manitoba sigue teniendo pasión y alma de rock and roll y secundado por veteranos miembros, sigue en la carretera ejecutando no solo el legendario legado de los Dictadores, sino también ejerciendo como musicólogo de su generación y recreando los sonidos de otras grandes bandas. Por allí sonaron recuerdos a los Fleshtones, el Slow death de los Groovies o el Kick out the jams de MC5, con la gente más que enfebrecida para entonces. Que no se extinga la llama, aunque como dijo, está complicado. Su propio hijo Jake rechaza el legado paterno y se decanta por Eminem. Podemos imaginarnos su cara de mala ostia.

Handsome Dick Manitoba salió a escena con abrigo corto de cuero con anagrama de los Dictators NYC a la espalda, sombrero rojo con pluma a juego, pañuelo bajo el mismo y perilla. Parecía recién salido de una de esas películas de Brian de Palma sobre el hampa latina de New York. Eso sí, con un sospechoso moreno más propio de Miami que del gélido Manhattan. Pero él es la estrella, lo sabe y lo aplica, perorata a conciencia entre canciones, y a veces se lleva a la banda por senderos algo verbeneros. Pero si el rock’n’roll de verbena es esto, verbeneros somos todos. El guión estaba claro, con Dick Handsome moviéndose sobre el escenario con pasos de boxeador veterano, chulesco, retador y arrogante. Conoce su personaje y ejerce el papel encantado, desde luego como frontman no tiene rival. Con sus dos guitarras tomando el frente del escenario en sus respectivos solos. El miembro original Ross the Boss Friedman (sí, sí, el mismo que fundó Manowar) dando muestras de su maestría con su Les Paul del 67 saturada sobre una torre Marshall sin ayuda de pedales. Vieja escuela, amigos. Y el algo más joven guitarra Daniel Rey doblándole y en tareas más rítmicas, en la estela de sus amigos Ramones. El gigantesco Dean The Dream Rispler con su melena heavy sujetaba el bajo como si fuera un pequeño instrumento. mientras ejecutaba gruesas líneas al ritmo del latido punk marcado por el batería JP Thunderbolt Patterson. Así se presentaron ante una parroquia entregada de antemano.

Y por allí sonaron un puñado de bofetadas de las que marcaban nuestros carrillos hace años, de Avenue A a Who will save rock and roll, de Baby Let’s twist a Faster and Louder, pasando por Two tub man o el New York, New York, obviamente dedicada a Lou Reed. Vale, las peras son peras y las manzanas, manzanas. Pero sudar esas canciones, siempre será bienvenido.

Y la transpiración había comenzado antes.

Previa a la pacífica salida de Javier Zaitegui de Jukebox Racket y mientras éstos siguen parados, otro proyecto se empezó a gestar en paralelo. La base rítmica de los Jukebox, o sea Javier Izquierdo a la batería y Víctor DnBass al contrabajo, se unieron a Julen Armas para formar The Weapons. Finalmente, Carlos Beltrán también ha sumado su electrizante Gretsch al combo.

Y así se estrenaron en gran formato, como teloneros de los Dictators, en el escenario del Antzokia. Con su líder Julen destilando chulería de margen izquierda desde lo alto de sus boogies a juego con su White Falcon, con la que ejercía de rítmica o solista, secundado por la engrasadísima máquina que a estas alturas forman el trío Carlos, Javier y Víctor. El combo más efectivo en el género que se puede encontrar por estos lares. Con Javier levantado sobre su batería ejerciendo de stand up drummer, el contrabajo potentemente amplificado de Víctor sometido al tratamiento de slap y Carlos navegando en arreglos a veces más rocknroleros, otras más country o tirando de slide. Y es que a pesar de que la imagen del líder de los Weapons nos había llevado a pensar en que éstos se escorarían hacia sonidos más agresivos y psychos que los Jukebox, su sonido nos pareció clásico, americanista y cercano a los Cats, sobre todo en ese inicio puro sonido Blast Off. Aunque su propuesta es amplia y también se engrasa ayudada por la grave y cavernosa voz de su líder. Tendremos que catar la grabación en la que se encuentran inmersos para apreciar mejor su propuesta. Gran debut sin duda el de los Weapons, que supieron ganarse a la parroquia punk, veterana y joven, que se había juntado para rendir pleitesía a los Dictadores neoyorquinos.

Pero es que antes aún, ya habíamos comenzado a transpirar.

Porque en una jornada más del hoy en día necesario ciclo Izar & Star, Dr. Maha’s Miracle Tonic se enfrentaban en el Teatro Campos ni más ni menos que al Magical Mistery Tour de los Beatles. Y lo hicieron intercalando sus habituales sermones de vendedores de tónicos crecepelos en cantinas del oeste americano a ritmo de bluegrass, country y orquesta swing con las canciones que pasearon The Beatles para su especial televisivo. Y cuando las canciones lo valen, aceptan de buena gana el tratamiento que desees darles, si lo haces con pasión y queriéndolas. Así que Flying, Your mother should know, Blue Jay Way, The fool on the hill o Hello goodbye fueron llevadas al propio terreno del Dr. Maha, ése en el que a base de violines y banjos sabe sacar también la médula psicodélica de I am the Walrus. Y entre invocaciones a la noche de Haloween con El mambo de los muertos, bailes de saloon e interludio con número de magia, oficiaron de perfecto aperitivo para los sudores posteriores.

Suena la corriente: "Who will save rock and roll" - The Dictators

2 comentarios:

  1. Te voy a dar un dato, RR, que te va a resultar curioso: si los cálculos no me fallan, el disco que más he escuchado en mi vida es el "…And You?" de Manitoba's Wild Kingdom. A los Dictators les he visto tres veces en vivo (la primera en 1997), y todos sus discos en estudio han pasado por Ragged Glory, a excepción de su debut, que también caerá. En fin, que me gustan mucho, para qué negarlo.

    Un abrazo.

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    1. Te voy a dar un dato, Gonzo: conociéndote, no me sorprende lo más mínimo, tienes esa mirada... Y Go Girl Crazy! es una jodida cagarrutia maravillosa. Así que espero ese repaso... Un abrazo, man

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