Páginas

jueves, 21 de noviembre de 2013

Los Nastys / Tremor
Especial BIME - Sala Azkena, Bilbao (20/11/2013)
De las catacumbas de Malasaña


Es refrescante que de entre una propuesta musical eminentemente indie, con sus ritmos electrónicos, bailables o autoreflexivos, como la que domina casi todos los showcases organizados alrededor del BIME, uno encuentre caminos que le lleven por senderos en los que el goce más que la autocontemplación sea la meta. The Parrots, el martes o The Excitements ayer, son ejemplos de ello. Y cómo no, Los Nastys. (...)


Pero es que en el caso de estos cuatro jovencitos salidos de las catacumbas de Malasaña, estamos hablando de una de esas bandas en las que mucha gente, y mucha industria, tiene puestos sus ojos. Y muchos otros puestas las esperanzas de recuperar un sentido lúdico, gamberro, irreverente, de entender la música. Al igual que sus amigos The Parrots (Alex, el bajista de aquéllos, hizo coros y tocó la pandereta durante el concierto de ayer), lo suyo es hacer del descaro y la fiesta la médula de un concierto, la médula de su música, la médula de su vida. Y ellos no lo ocultan. Los hermanos Luis y Fran a las guitarras, Omar al bajo y Gonzalo a la batería, son capaces de dedicar una canción (y vaciar botellas) a ese veneno de la modernidad llamado Jägermeister, o tratar de reivindicar las fiestas más dislocadas del Madrid de los años 80.

Y todo ello con una base musical plenamente anclada en el garage de piel sucia, el que bebe de Ty Segall o Thee Oh Sees, pero también, y mucho, de los Stooges, de los sonidos Nuggets y de esa capacidad de aniquilar cualquier atisbo de alta fidelidad que tenían los inconmensurables The Gories. Lo suyo es comenzar palmeros y danzantes al estilo Fleshtones (el flequillo del guitarra le hace parecer un sosias jovencísimo de Keith Streng), para a base de melodías que nacen de los 60, garage ortodoxo, derivaciones psicodélicas y ruidistas, ir avanzando a todo trapo hasta merendarse la explosión punk de los 70.

No inventan nada, pero todo lo rejuvenecen y a todo le dan la vuelta. Con unas letras en castellano (que durante el concierto apenas fueron audibles) y una chulería propias de su edad, tienen además la virtud de arrimar a sus ascuas todo aquello que significó la explosión pop de los 80 por el Estado, de Vigo a Madrid. Porque ellos mismos reivindican, y es claramente percibido en su actitud y música, el legado de Parálisis Permanente, el surrealismo de Derribos Arias o la soberbia juvenil de los primeros Pegamoides. Y entre sus tonos garageros y la camiseta de The Modern Lovers del cantante, se filtran ecos a Polanski y El Ardor o Siniestro Total.

Y por si no estuviera claro, son capaces de terminar el concierto con una versión absolutamente brutal (pero cuando digo brutal, digo brutal) del Me gusta ser una zorra de Las Vulpes. Ojalá no crezcan estos Nastys.

Y queda complicado tras la fuerza de Los Nastys escribir algo sobre el trío argentino que abrió la sesión, Tremor. Pero lo merecen. Porque a pesar de la distancia estilística que nos pueda separar, su mezcla no cantada de ritmos electrónicos con contundencia percusiva en base a tambores e instrumentos folklóricos de diversas partes de su país, alcanza en más de una ocasión la capacidad de hipnotizar, invitando más al contoneo rítmico que al baile.

Suena la corriente: "Jägermeister" - Los Nastys

2 comentarios:

  1. A mi me parece que no encaja para nada meter a Tremor ahí...una pena que se calleran 424 y Juana Molina para haber salido un showcase latino.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Evidentemente, no encajaban nada Los Nastys y Tremor, pero eran sustitución de última hora. El día anterior que habían tocado The Parrots, hubiera quedado homogéneo... Pero supongo que esto de los showcases es lo que tiene...

      Eliminar