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viernes, 18 de octubre de 2013

James Room / Luggoni / The Dispositives
Concurso Villa de Bilbao, Bilborock (17/10/2013)
No tan malditos instrumentistas


Hace años, pasé un tiempo en un barco mercante acompañando a un tío mío que era radiotelegrafista. Allí, conocí a un peculiar capitán (alguno no es peculiar?), que conociendo mi pasión por la música, accedió a confesarme que andaba un poco desazonado por algo que le había contado su hija. Resulta que estaba saliendo con un chico rockero, expresión que en su boca sonaba realmente extraña. Pero según él, lo peor no era que fuera rockero (y me lo decía a mí!!!), sino que se había enterado que tocaba en una banda de rock, y que encima era el batería. Y esos eran los más maniáticos, piraos y peligrosos de toda esa caterva de descarriados. (...)


Pero dirimir qué componente o instrumentista de una banda tiene más peculiaridades que aquel capitán de barco depende, como es obvio, de las características de cada uno. Los músicos que acompañan al bilbaíno James Room reconocen que seguramente es él, “buscando la sonoridad antigua que precisa”, y el propio James admite que “yo no sé de música más que lo que siento, y me comunico con mis músicos en base a metáforas, pidiendo al batería aire, tierra o truenos y al guitarra una tormenta de arena”. Los asturianos Luggoni reconocen que “cada uno tenemos nuestras cosillas, aunque María nunca deja a solas su violín”. Para terminar de desarmar la teoría del capitán, los guipuzcoanos The Dispositives admiten que “de nosotros ninguno es maniático, la verdad es que nos la pela a todos, somos bastante bandarras…”.

Y aunque pudiera parecer que no, por imagen, música e influencias, James Room es de Bilbao, “del mismo centro, aunque he estado demasiado tiempo fuera. James Room era lo que ponía en la puerta de mi cuarto durante mi infancia, y de ahí creé el personaje. En Madrid coincidí con Angry Red (el guitarrista Pere Mallén) y grabamos un EP. Ahora estoy con esta bandaza, a la que llamo Weird Antiqua, banda que incluye al batería de Quaoar y al guitarra de los desaparecidos Sr. Lagarto. Y en escena ofrecen un excelente directo, con formas de gran cantautor norteamericano, voz potente y dramatismo musical para canciones que beben del rock sureño, de la música de raíz, del blues. Todo marcado por una tensión inquietante que cuando es expresada con megáfono en mano le acerca a Tom Waits. O más exactamente, al Captain Beefheart. “Y no sólo eso, previamente están Woody Guthrie o Bob Dylan. Si escuchas el debut de Waits en el 73 con Closing Times te das cuenta que quiere cantar como Dylan. Todos tenemos un proceso y fuentes de las que beber, prefiero saber de dónde ha bebido la gente más que las comparaciones”. Están grabando su primer larga duración en estos días, traspasando esa intensidad del directo al disco. “Hay mucho blues en mis canciones, el primer disco que pude comprar con mi paga fue de John Lee Hooker, pero la intensidad viene de la propia canción, ella te va diciendo hacia dónde quiere ir”. Y alguna de ellas, como Comin’ down, les llevan a compartir con los presentes unos deliciosos coros de taberna, como ya usara Corcobado hace tiempo. “Sí, lo que llamamos Drunken Chorus. Ya los usaban también Platero y Tú, en realidad es algo muy bilbaíno, el que haya ido por el Casco Viejo lo sabe. El cantar borracho es muy bilbaíno”. Esperan del Villa de Bilbao “una inyección de adrenalina, saber que esto está funcionando, conseguir más repercusión”, y nosotros esperamos verlo con ellos.

Desde Gijón, Luggoni son el proyecto musical de Luis Bermúdez, compositor, cantante y guitarrista de la banda. “Estuve en varios grupos, grabé una maqueta en Barcelona con otros músicos, y cuando volví a Asturias, me reencontré con Manuel (batería), con el que había tocado desde niños y luego conocí a Cristina, la teclista”, que, al igual que Manuel, viene del jazz, “es mi primer contacto con el pop-rock, nos conocimos en una jam-session de jazz”. Y es ese piano el que da textura a unas canciones eminentemente pop, de ambiente entre otoñal y lánguido. “Algún tema más que otro puede dar esa sensación, aunque también estamos haciendo alguno ahora como de Cuarto Milenio, somos fans de Cuarto Milenio, jajaja…”. El violín y una batería de cajón dan un aire folk al conjunto. “Nos identificamos con el folk y el pop. Antes hacíamos versiones de Radiohead, Nirvana, los Smiths… Ahora adaptamos el formato del grupo a las necesidades, nuestras o de los locales, hoy no puede estar el bajista, así que podemos dar esa imagen más folk, pero las canciones siguen siendo pop”. Y un pop intimista en el que destacan unas letras en castellano por encima de la media, como en Quizás (el mundo está lleno de quizás) o la titulada Personas que se despiden justo antes de conocerse. Acaban de grabar un nuevo EP en los estudios de Jorge Ilegal y han ganado el concurso Gijón Sound Festival, aunque ven la ciudad algo complicada: “la cosa está floja, no hay un sitio como Bilborock donde apoyan la música, están cerrando muchos bares donde empezamos a tocar, la policía se mete en los conciertos y hay bares que están dejando de hacerlos, hay un par de salas, como el Casino, pero poco. La música en directo está de capa caída, aunque hay mucha afición, la gente quiere tocar”. Llegan al Villa con “una ilusión muy grande, tratando de darnos a conocer fuera de Asturias. Con esta formación es la primera vez que salimos”.

Sorprende que The Dispositives sean los únicos representantes guipuzcoanos en esta fase del Concurso. “En serio? Pero si ha venido mucha gente de fuera, entonces tendremos que ser los representantes de nuestra provincia. Pues en Gipuzkoa hay muy buenas bandas, de rock y otros estilos. Además, ahora hay mucho movimiento, casi todos los días de la semana puedes ir a ver un concierto, Gasteztena, Intxaurrondo, la gente de Red Ribbon Music, Bloody Mary, Ayo Silver, el Bukowski, el Donostikluba…”. Sea como fuere, ellos se han encargado de dejar el pabellón bien alto con esa bofetada de electricidad y energía en directo, deudora a partes iguales de los sonidos suecos (muy reconocible la influencia de todo lo que suene a Nick Royale) y de los del Detroit de hace décadas, con bajista femenina y una cantante, Tania, que es toda provocación desde la aparente inocencia. Siendo como fue la cantante del proyecto musical y cinematográfico Zuloak, impulsado por Fermín Muguruza, ellos no se quejan de la referencia: “no hemos podido ni cansarnos ni aprovecharnos, no hemos tenido tiempo, sacamos el disco, dimos bolos y esto nos pilló en medio, pero si nos llega gente que nos vio en Zuloak, bienvenido sea”. Un disco, The pause is the end, que salió en febrero, totalmente autoeditado y autogestionado, “ni siquiera está en tiendas, lo vendemos en bares y conciertos. Fue una despedida cuando Tania se iba a Manchester a vivir. Luego salió Zuloak, volvió y aquí seguimos”. Más allá de la influencias comentadas, “también nos han dicho que tiene un rollo muy americano, muy tipo The BellRays, una banda con la que nos identifican mucho. Lo nuestro es un popurrí de rock’n’roll, también hay riffs acedeceros y hardrockeros. Las etiquetas sirven de referencia, si te comparan con un grupo que te mola, nos parece bien.” Tratan de no pensar en lo que pueda salir del Villa, “somos bastante felicianos”, pero de momento, nos han dejado con toda una bienvenida bofetada en la jeta. Masocas que somos.



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