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viernes, 13 de septiembre de 2013

Joseba B. Lenoir / The Raveling / Al Berkowitz
Concurso Villa de Bilbao, Bilborock (12/09/2013)
Músicos inquietos


Joseba B. Lenoir sabe que fluctúa entre dos almas. La que le lleva a participar en bandas como Sexty Sexers, Sumisión City Blues, Max Gamuza, por citar algunas de una larga lista, y la que le enfrenta al público en solitario, acompañado por su guitarra, bombo, charleston, panderetas, maracas, voz y su colección de pedales. Ambas válidas, ambas rugosas, ambas fruto de circunstancias. Y su actual residencia en Barcelona y la crisis que a todos nos acorrala influye en su presentación como One Man Band. (...)


Pero más allá de que él reconozca esto con tremenda humildad, uno intuye que le apetecía de verdad probar el sabor de la soledad. Desde que hace años vio a Bob Log, desde que Joseba Irazoki se le adelantó en la ya rumiada empresa, desde que somos conscientes que el blues es música más que apta para la soledad, tanto interpretada como tocada, y sobre todo, sentida. Algo debe haber en Navarra para que gente como Lenoir, Irazoki, Iñigo Cabezafuego, circulen con sus propios trastos sobre sus propias cabezas. "Somos tres tíos inquietos que lo que nos gusta es tocar, y en banda cada vez es más difícil". Es ese inconformismo reconocido el que le lleva por los caminos del blues como origen, para a partir de ahí, dejarle hacer. "Vengo del rock clásico, de Led Zeppelin, no soy un tío que esté escuchando blues, investigando blues todo el día". Pero más allá de ello, su actuación nace de los sentimientos del blues para acercarse a terrenos arenosos, desérticos, susurrando sin palabras a Morricone o Ry Cooder, adaptando en momentos puntuales el euskera a una sonoridad que lo admite todo, y acercándose a su rock, el de raíz americana agreste, el que flirtea con la distorsión, el que saluda a distancia a Tom Verlaine y Richard Lloyd, el que se basa en la improvisación pensada y anticipada. Su propuesta no es fácil, pero sí gratificante.
The Raveling son de Bilbao, pero en los tiempos que corren, ser no significa estar. Con algún miembro en el extranjero y otro viviendo en su ciudad, Madrid, la deslocalización física debe compensarse con la identificación emocional. Apenas han podido ensayar el concierto, pero su compenetración instrumental parece basarse en ese segundo aspecto.  Aunque tal vez el primero les lleve a una cierta dispersión. En Tricks pueden planear sobre rock oscuro con ritmos bailables, para luego acercarse a un rock épico con mucho del toque maquinal de los primeros Simple Minds. En Qibla desaparecen en parte los sonidos moriscos de la versión incluida en su disco Levitate, y antes pasean por tonos progresivos con ecos a los años 70.
Vídeo de la actuación de The Raveling

Lo de los madrileños Al Berkowitz es sintomático desde el propio nombre. Hace años, como componentes de Inhabitants coincidieron con el americano Aldous Berkowitz. Tras la salida de éste, decidieron mantener el nombre, cayendo sobre el grupo una especie de espiritualidad ausente (perdón, sé que esto puede no significar nada, pero yo me entiendo) que se transmite a su música. Ese inicio con efectos de sonido campestre sobre slides da paso de golpe a ritmos que te llevan directamente a Joy Division, sobre todo por el tono de voz de Ignacio Simón, tan cercano en muchas ocasiones a Ian Curtis. Pero esa sintomatología de ir por libres vuelve a reflejarse cuando no nombran a éstos entre sus influencias. "Tres grandes influencias? Pink Floyd de su primera época, de ahora Grizzly Bear y Robert Wyatt". Aunque como melómanos que son, en la conversación surgen nombres como Talking Heads, Soft Machine y Kevin Ayers, Brian Eno, Scott Walker, Can… Esa idea entre la experimentación y la suavidad por la que tanto hiciera Syd Barrett queda clara en directo, donde combinan ritmos de percusión torturada, que apenas parecen encajar con la melodía, junto a teatrales coros campestres, entre psicodelia y ramalazos punk. "Preferimos que el oyente vaya descifrando lo que escucha", dicen en referencia a su segundo disco de estudio, A long hereafter, nothing beyond. "Muchas veces los gustos se mueven por modas, pero nosotros somos muy frikis, escuchamos muchísima música". Así que ellos encantados de volver a presentar su hipnótica propuesta por segundo año en el Concurso Villa de Bilbao. "La sala es cojonuda, el trato y el ambiente son fantásticos, merece la pena". Último síntoma, último single: The Frenchman and The Rabbitman, ocho minutos y pico de una psicodelia tan en boga estos días. Ellos encantados, y nosotros también.
Vídeo de la actuación de Al Berkovitz

Vídeos completos de las actuaciones, cortesía de StereoZona.com



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