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martes, 20 de agosto de 2013

Guadalupe Plata / Last Fair Deal
Dead Bronco / Las Primitivas
Kafe Antzokia / Ambigú, Bilbao (17/08/2013)
En el infierno sobran prendas


La verdad, no merece la pena indagar en las razones que han convertido la propuesta musical oficial de la Aste Nagusia 2013 en un auténtico páramo. Es algo que se lleva intuyendo desde hace años y que ya no sorprende. Salvo el habitual esfuerzo de la ya clásica muestra de Pop-Rock local en el Bilborock, queda en exclusiva la iniciativa privada para quienes soñamos con alejarnos de la fanfarria sonora de la vulgaridad. Y si esta iniciativa ofrece txupines de fiesta como el del pasado sábado, quedamos más que contentos. (...)


Porque cuando, a una hora en que las brujas llevan ya un buen rato durmiendo, se subían al escenario del Antzokia los chicos de Guadalupe Plata, comenzábamos todos a bajar los escalones que llevan al infierno en pecaminoso paseo guiados por las garras de los de Úbeda. Lo suyo no sólo es una relectura del blues en clave primitiva, sino un fantasmagórico recorrido por una psique dañada durante horas y horas de escucha de los sonidos del maligno. Que sea el blues, una música tan relacionada con el lado diabólico de ángeles y humanos,  el elemento conductor de su propuesta, no hace que dejen de lado otros abismos igualmente atrayentes. Así, el garage, la psicodelia, los sonidos tribales africanos confluyen en el halo cacofónico, gutural, redundante hasta nublar los sentidos que fueron capaces de ofrecer. Lamentaciones desérticas como las de Como una serpiente recuerdan que la música puede ofrecer sensaciones placenteras a partir del dolor, más allá de que éstas sean pronunciadas en un castellano por momentos ininteligible.

Guadalupe Plata no basan su mensaje en el contenido lírico, sino en la creación de un ambiente opresor donde el susurro lastimero del oyente quede sepultado entre la mala baba de quien ejecuta esa opresión. El hipnótico tamtam percusivo de Carlos Jimena envuelve la sucia distorsión de la guitarra y la voz de Perico de Dios, con el machacante Paco Luis Martos agarrado a su bajo de barreño. No necesitan títulos para sus discos, como tampoco los necesitarían para sus canciones. Simplemente lo que son capaces de expresar en canciones como Milana ya basta para saber que estos tres tipos pueden trasladar al rock’n’roll lo que el crimen de Puerto Hurraco supuso para la España negra cañí.

Antes del akelarre, para abrir sesión, el calor vino con las abrasivas canciones de Rory Gallagher de la mano de los locales Last Fair Deal. Felices estaban de tocar por primera vez en el Antzokia, y felices nosotros de que empiecen a asumir que son uno de los mejores power-tríos que hemos visto últimamente. Ese es precisamente el objetivo de un ciclo como Izar & Star, en el que hace unas semanas inauguraron su sentido homenaje al irlandés, repitiendo casi en su totalidad el set. Comenzar con el Tattoo’d lady, desbarrar a ritmo de boogie con Laundromat, engrandecer I wonder who, acariciar con la mandolina Going to my hometown o cerrar por todo lo alto el show con la soberbia trotona de Bullfrog blues demuestra varias cosas: que tienen interiorizado a Gallagher como base de su propia música y que lejos de las bandas tributo, son capaces de hacer suyas las propuestas. Sus propias creaciones lo demuestran. La digitación de Gonzalo Portugal encaja a la perfección en el estilo de esas canciones, pero la sección rítmica de Virginia Fernández e Iker Arbizu, en espléndida demostración de ritmo y tiempo, dan consistencia a todo el show.

Entre medias, tuvimos la oportunidad de picar en varios nidos, aunque eso suponga no mostrar la atención debida a la actuación completa de una banda. Por un lado, Dead Bronco y su hillbilly que parece nacido del interior de los Estados Unidos en lugar de en Bilbao, y que van a tener que contar sus actuaciones en el Antzokia a sala llena cada una. Y por otro, en el adyacente Ambigú, Las Primitivas (cortesía donostiarra venir a fiestas de Bilbao) ofrecían su garage trufado de punk y pop entre distorsión y teclados.

Lo dicho, esta bendita iniciativa privada al menos consigue que bebamos un mucho de rock’n’roll y con apenas presencia de pañuelitos azules de fiestas al cuello.
Ya se sabe que en el infierno sobran prendas.

Suena la corriente: "Milana" - Guadalupe Plata

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