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jueves, 20 de diciembre de 2012

Garrie and The Roosters
Por carreteras terciarias


Cuando tienes bastante claro cual es tu destino, la autopista, en su caso, es el camino más corto y directo. Pero cuando lo que quieres es vagar, conducir, pasar el tiempo, admirar paisajes y paisanajes, disfrutar de rincones oscuros, las carreteras secundarias son la opción. Y ya cuando pasas de secundarias a terciarias, cuando ni siquiera existe asfalto sobre la ruta, las sorpresas están al borde del camino.

En la intrincada historia del rock’n’roll, las cosas son parecidas. Y muchas veces, te aventuras por caminos de cabras capaces de depararte más de una emoción. Y cuando, pasado el tiempo, revisas viejos discos, recuperas recuerdos casi olvidados. (...)


Es lo que me pasa cada cierto tiempo con un vinilo comprado hace muchos años, por 200 pesetas (marca la etiqueta) de nombre Shake it down y firmado por Garrie and The Roosters.

Y el tal Garrie J. Lammin es uno de esos pobladores autóctonos que encuentras por esos caminos de dios que no llevan a ninguna parte, sin destino final, pero con pausas capaces de saciar la sed. Su primera parada fue allá por 1974, cuando el punk estaba a punto de empezar a asustar en las catacumbas de un Londres en ebullición. Lammin se unió a la banda que tenía su primo Steve Burgess, de nombre Cock Sparrer. Siendo sus primeras influencias Small Faces, New York Dolls, Slade, pronto trastabillaron hacia terrenos más agresivos, y llegaron a estar en tratos con un tipo que buscaba la piedra que todo lo aplastara, un tal Malcolm McLaren. Destinados a convertirse en uno de los primeros prototipos del movimiento Oi!, Lammin pronto les abandonó, centrando sus esfuerzos en una nueva banda, más escorada al rhythm & blues cervecero y que encajó perfectamente en el naciente revival mod, The Little Roosters.

The Little Roosters fueron referencia secundaria para aquéllos que adoraban las esencias que van de Otis Redding a Pretty Things, a quienes versionaban a menudo. Incluso durante un tiempo llegaron a tener a una vocalista de voz más que potente, Alison Moyet. Hasta que apareció por allí Vince Clarke para montar con ella Yazoo.

The Little Roosters fueron derivando a sonidos más Faces, y llegó el momento en que Garrie decidió dar una vuelta de tuerca y reconvertirlos en Garrie and The Roosters. En esencia, no eran ni más ni menos que él mismo acompañado de otras aves carroñeras nocturnas, los incombustibles (por aquella época) The Inmates. Algún día habrá que devolverles el lugar que merecen Peter Gunn, Ben Donnelly, Bill Hurley y compañía en la recuperación de todas aquellas oscuras canciones del armario del garage sixties, comenzando por el Dirty water de los Standells

Y Shake it down (1985) es un gran álbum, empapado de garage, power-pop, sonidos con regusto Stones, Faces como referencia, r&b sudoroso, y canciones que ya habían recuperado The Inmates, como Sister Jekyll & Hide o Heartache. Tengo pocos recuerdos de por qué llegó a mis manos, pero tantos años después, y siendo una de las pocas referencias que se salvó de mi quema particular y no deseada, ha adquirido un estatus de clásico personal. Aún hoy, más allá de un sonido mejorable pero propio de una época y una producción underground, sigue conteniendo un buen puñado de grandes canciones.

Garrie J. Lammin, como no podía ser de otra manera, continúa vagando por esas carreteras sin principio ni fin. Lo hace desde su banda actual, The Bermondsey Joyriders dándose el gusto de continuar saboreando sonidos rock de los que crecen en las cunetas, e incluso colaborando con el insigne poeta contracultural y exmanager de MC5 John Sinclair.

Carreteras llenas de tipos así son en las que uno piensa cuando te preguntan aquello de te gusta conducir?

*Nota: siento el nefasto sonido de la canción traída como muestra. Mis medios técnicos de conversión de vinilo en digital no están muy avanzados

Suena la corriente: "Shake it down" - Garrie and The Roosters

2 comentarios:

  1. Será nefasto el sonido en la conversión pero la intención y lo que encierra es grandioso. Hacía mil años más o menos que no oía hablar de este artefacto. Me dejas flipado con muchos datos, empezando por el de Alison Moyet. Abrazo.

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    1. Es que era/es un gran artefacto.
      Abrazo back!

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