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martes, 23 de octubre de 2012

The Rubinoos
Píldoras contra la molicie


Tampoco es que sea una novedad. Ya hace un par de años estuvieron por aquí. Lo que siempre será un placer es poder recuperar parte de la historia del mejor power-pop, esa música nacida para ver la mañana soleada aunque esté lloviendo, la tarde despejada aunque truene y la noche estrellada aunque un manto oscuro ciegue cualquier atisbo de luz. Al fin y al cabo, cuando necesitas fuerzas para continuar, qué mejor vitamina que una buena ración de guitarras y pop. (...)


Sí, hay grupos de esos que son joyas en los corazones de quienes han sabido acogerles. Y The Rubinoos lo son, una joya tallada pero arisca, con sus imperfecciones (quién no las tiene), pero con esos brillos que te dejan absolutamente cegado. Cegado por el placer del sol y el calor. Sí, vale, siempre te sacarán a colación aquella Revenge of the nerds, de aquella película del 84 aquí llamada La revancha de los novatos. Un sonido tan ochentero, con tanto teclado y batería programada, que sonaba tan Devo, que era divertido, pero que adolecía de la ausencia de sus clásicas guitarras, de sus clásicos pelotazos llenos de riffs anfetamínicos. No, señores, yo me quedo con ese I wanna be your boyfriend, canela pura, y que además les llevó a los juzgados cuando acusaron a Avril Lavigne de plagio por su Girlfriend. La canadiense se defendió aduciendo que I wanna be your boyfriend también sonaba al Get off of my cloud. Puede ser, pero bombazo absoluto, de los que dejan necesitado de nueva siembra tu campo neuronal. Aquello quedó en pelillos a la mar y acuerdo particular. Por algo sería.

Pero The Rubinoos dejaron sembrada al menos su primera etapa con dos discos de los imprescindibles, si lo tuyo son las píldoras de pop y vida. The Rubinoos (1977) y Back to the drawing board (1979) son eso, dos gemas llenas de pildorazos de power-pop, ibuprofeno contra la molicie. Jon Rubin (voz, guitarra) y Tommy Dunbar (voz, guitarra, teclados), el alma medular de la banda, fundadores de la misma a principios de los 70 en Berkeley, tenían la clave para abrir el armario de la melodía, apartar el alcanfor y lustrarla con guitarras cortantes, para volver a dar brillo a ese pop con las raíces de los Beatles, la imaginería de los Beach Boys y la prestancia de The Raspberries. Y eso que tardaron en llevar a los surcos todo lo que de urgencia corría por sus venas. No fue hasta que Robbie Dunbar, hermano mayor de Tommy y miembro de Earth Quake, fundara Beserkley Records y fichara de una tacada  a Greg Kihn, Jonathan Richman y el grupo de su hermano menor. Y éstos debieron pensar que aquel gesto bien merecía una compensación. Dicho y hecho. The Rubinoos, su primer LP, dio a Beserkley su primer éxito de la mano de I think we’re alone now, una versión de una canción de Tommy James & The Shondells que contenía la materia prima de la que nacerían el resto de sus himnos. Porque no de otra forma se puede hablar de Leave my heart alone, Hard to get, Make it easy o Wouldn’t it be nice.

Dos años después demostraban que su sonido tenía las bases bien puestas con Back to the drawing board, si bien no tan compacto como el anterior, pero con un comienzo celestial en las voces y coros de Fallin’ in love para posteriormente endilgar el certero disparo de I wanna be your boyfriend. Y por allí no puedes dejar de bailar con Ronnie, Jennifer (puro Beatles) o esa genialidad pop-rock Lightning love affair que te embadurna con su jovialidad.

En 1983, ya en Warner, publican el EP Party of two, producido, es un decir, por Todd Rundgren. Es un decir porque sufre de los peores manierismos que asolaron parte de las producciones de la época. Pero vuelven por donde solían en 1993, cuando por fin se publicó el que hubiera sido su tercer trabajo unos años antes, que había quedado relegado al olvido. Recuperado bajo el nombre de The basement tapes, incluye canciones por las que matarían The Plimsouls, como Hurts too much o Let me hear you say yeah. Esto es, puro sonido Rubinoos en lo que hubiera sido, de haberse cumplido el cronograma previsto, una trilogía redonda.

Fue precisamente el éxito (siempre relativo, claro) que supusieron estas demos, junto a su continuación en Garage sale (1994) el que reactivó una carrera que había quedado en barbecho hacia 1985 (tiempo en el que Dunbar, junto al bajista Al Chan y el batería Donn Spindt montaron Vox Pop). Y con Paleophonic, dos años antes del cambio de siglo, volvieron a ponerse en la línea de búsqueda de la melodía perfecta (no es Can I una gloriosa rodaja de pop-rock?). Y así han seguido, con álbumes de covers, en vivo u originales hasta 2010, que publicaron su último trabajo (y el primero en cinco años), Automatic Toaster. Y claro, una vez que escuchas el primer trallazo, Two guitars, bass and drums, sabes que están en forma, que su energía pop amasada por la pegajosidad del chicle nunca había desaparecido. Pasa el tiempo por ellos? Parece que no, como se encargaron de demostrar en su gira de 2010 según las crónicas. Luego que no nos extrañe que se les haya apodado el mejor grupo de power-pop clásico en activo.

Que no te lo crees? Pues aquí tienes nuevas fechas para comprobarlo. Acompañados por Suzy & Los Quattro, en la gira Putting the Power Back in Pop! Tour 2012

+ 08/11 Barcelona - Sala Be Cool
+ 09/11 Valencia - El Loco Club
+ 10/11 Vitoria - Helldorado
+ 11/11 Zaragoza - La Lata de Bombillas
+ 13/11 Burgos - Estudio 27
+ 15/11 León - El Gran Café
+ 16/11 A Coruña - Playa Club
+ 17/11 Madrid - Wurlitzer Ballroom
+ 18/11 Castellón - Four Seasons Club

Suena la corriente: "I wanna be your boyfriend" - The Rubinoos



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