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lunes, 10 de septiembre de 2012

The Nomads
Sala Jimmy Jazz, Vitoria-Gasteiz (08/09/2012)
Cuando el tiempo parece no pasar


No, esta vez, 48 horas después de que The Nomads descargaran toda su potencia en la Sala Jimmy Jazz de Vitoria, los oídos no me zumban. Decíamos cuando hicimos la revisión de su nuevo disco Solna hace unas semanas que nunca podríamos olvidar un concierto en los 80 en Madrid que a la postre posiblemente haya sido la mayor descarga sónica que han soportado estos maltrechos oídos. Y no, tampoco íbamos con miedo a Vitoria por si se repetía la historia. En el fondo, tal vez algo malsano, pero es todo un gusto esa descarga de brutalidad sonora. (...)


Se me ocurren varias explicaciones. Que The Nomads hayan atemperado en cierto sentido su potencia, que ya tienen una edad (la pienso, pero aunque se les ve más contenidos, la descarto de inmediato). Que las autoridades hoy en día ejerzan mayor presión sobre las salas a la hora de controlar los decibelios (lo veo bastante factible). Que el estado de mis oídos no sea el mismo que hace 25 años, y lo que entonces fue potencia descomunal, hoy sea un sonido fuerte, pero sin estridencias (mmm, muy a mi pesar, también es bastante factible).

Supone esto un aspecto negativo a destacar en el concierto que dieron The Nomads en Vitoria? De ninguna manera. Ellos, a pesar del tiempo transcurrido, continúan siendo una engrasada máquina de rock’n’roll. Se les ve sueltos, divertidos y gozando lo que hacen. Sus guitarras continúan igual de afiladas, sus señas de identidad no se han desvanecido, conocen perfectamente lo que se traen entre manos y lo ejercitan sobre el escenario sin ningún tipo de manierismo. Será garage, será high-energy, es simplemente rock’n’roll del loco, del abrasivo, pero no es demostrativo de ningún tic tan habitual en esos estilos. Sinceramente, The Nomads continúan siendo una banda entregada al disfrute de una música que aman.

Presentaban en directo su nuevo disco, Solna, pero apenas cuatro canciones sonaron del mismo. Son conscientes del bagaje que atesoran, y lo quieren compartir. Y por eso, no olvidan Primordial ooze, Don´t tread on me, Top alcohol, (In a) house of cards o ese incendiario himno lúdico que es Wasn´t born to work. Y hubo un momento, mediado el concierto, donde enlazaron cinco canciones que supusieron el antes y después del show, ese punto de revolución necesario.

Comienza cuando Nick Vahlberg cede la voz a Hans Östlund para encarar un Knowledge comes with death’s release, simplemente espléndido, para seguir con You wont break my heart, un excelso power-pop de su último disco, que en esta ocasión sonó algo opaco, pero todo se dispara con un I'm 5 years ahead of my time antológicamente psicodélico, la brutal Crystal ball y esa oda definitiva a la urgencia juvenil que en su momento crearon The Dictators y que The Nomads han hecho prácticamente suya. Porque 16 Forever es una de esas canciones que parecen pasar de puntillas por la historia de la música, pero, ay, como te atrape, ya no te suelta.

Sí, The Nomads siguen en forma, tanto sobre como bajo el escenario. Porque al finalizar el concierto, pudimos charlar un ratito con Nick, y tras presentarnos, lo primero que dijo fue un sincero, y creíble, agradecimiento por la crítica publicada en Río Rojo. Son simpáticos y cercanos a pie de sala, y robustos y potentes sobre las tablas. 

Que sigan por mucho tiempo así.

Suena la corriente: "16 Forever" - The Nomads



2 comentarios:

  1. Muy buen concierto. De acuerdo al 100% con todo lo que dices. No atronaron a base de decibelios, pero estuvieron perfectos: sobrios, divertidos y con actitud. Me gustó mucho la complicidad que tienen entre ellos; se ve que después de muchos años siguen teniendo camaradería y disfrutan con lo que hacen. Unos fenómenos.

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    1. Eso es lo que más me gustó, se creen lo que hacen, y lo hacen con todas sus ganas. Y son unos tipos estupendos. Así da gusto!

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