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viernes, 29 de abril de 2005

Martillo de herejes

Glups!
Lo admito, últimamente he sido muy malo. Bueno, realmente lo soy casi siempre. Siempre pecando. De palabra, obra y omisión. Malos pensamientos, ah, de esos casi me alimento a diario. Música pagana, habitual (bueno, algún gospel de vez en cuando, ¿eso influye en el debe o en el haber?). Sin ir más lejos, ahora mismo mis altavoces escupen el Transformer, con el perro viejo Lou Reed en la portada, con esa pinta de estar presto para una de esas bodas que estos días tantas lindezas están produciendo. Eso sí, en una Limited Edition Digipack recién adquirida esta tarde.

Pero es que, ¿a quién se le ocurre abrir una nueva tienda de discos (con la que está cayendo) de importación, con cosas bastante sabrosas (puedo jurar que no había absolutamente ninguna novedad), y justo al lado del portal de mi casa? Santo cielo, creo que es la penitencia que me está siendo impuesta.

Porque no sólo es mi humanidad pecadora. Es que también estos escritos, bien cierto que impelidos por la actualidad, han mostrado en los últimos tiempos un inoportuno cinismo al tratar los temas de la Santa Madre Iglesia.

A lo que voy. Pego una ojeada a esas estadísticas (martillo de vanidades) para ver qué extrañas búsquedas pueden haber acercado hasta esta barcaza a algún incauto.

Y ahí está, frío como el infierno (que el calor es gozoso, me digan lo que me digan).
"Web de anticristianismos".
¿Cómo? No puede ser. Acudo a San Google a comprobarlo.
Cielos, es cierto. Y no sólo eso. Es que soy el único resultado de la búsqueda.

Pero, pero, ¿cómo, cuándo, por qué? Si simplemente remite a un post que dediqué a mi querido Bush.

Y creo que no voy a pegar ojo. Conociendo los antecedentes en eso del Santo Oficio del actual presi del Vaticano, lo llevo claro.

Prometo largarme (con Ella, siempre) a meditar a algún lugar tranquilo y reservado este fin de semana. Que me sirva de algo.



Suena la corriente: "Transformer" - Lou Reed

jueves, 28 de abril de 2005

Augusto Roa Bastos (13 junio 1917 - 26 abril 2005)

Tuve ocasión de saludarle. Guardo la foto, hoy, igual que siempre, única. Un grupo de amigos, de los buenos, y él en el centro.
Maestro, gozo con sus letras.
Adulado (sincero). Goce, usted que es joven.
Para algo tenían que servir aquéllos encuentros de embajada.

Yo, El supremo, aquel dictador que cerró su país a cal y canto. Nadie salía. Nadie entraba. Era su casa. De esos vinieron otros después, que hicieron lo mismo. Y él marchó.

Hijo de hombre. Madera quemada. Pude reconocer los lugares cuando estuve. Los ambientes. Los espíritus. Cada viaje por el Chaco, borracho de cielo azul, cada camino, cada picada, cada cruz marcando una batalla de aquella guerra indigna del hombre (cuál no lo es), tenía su marca. Antes de llegar, ya lo conocía.

Cada año, cada Nobel, mantenía la tensión, como todo un pueblo. En estos días, los premios marcan la altura. Aunque no sea cierto. Su obra es grande, inmensa. Necesaria para mí.

Perdí el pudor, la vergüenza. Le encontraba en un restaurante, en el patio de comidas de un templo del consumo, en la calle.

Maestro, sigo gozando. Aunque ya no sea joven.



Suena la corriente: "Reservista Purajhéi" - Krhizya

viernes, 22 de abril de 2005

El debut

Hace unos días, el anuncio de un concierto cerca de donde vivo levantaba todas mis expectativas. Paul Collins volvía a la carga, tras tantos años de (yo, simplemente yo) no verle encima de un escenario. Tras tantos años de no compartir cervezas (no diré cara a cara, más bien espalda con espalda) en tantos garitos de Madrid.

Pero las confusiones del pasado suelen retornar, y los anunciados The Beat, no eran los americanos, sino los también recordados ingleses, hacedores de un ska-pop que me mantuvo en danza más de una noche. Pero, ay, ya me había quedado con las ganas del Collins.

Y recuperé su primer maravilloso LP (etapa The Beat, que puedo tirar del hilo, y nunca olvido a The Nerves), toda una obra maestra de rock juvenil, de urgencia, la esencia del power-pop, el sentido de un sonido.

Ayer, leyendo estos buenos papeles, volvían a hablar de ese disco. Hay obras que por su significado traspasan épocas, influyen en generaciones, ponen patas arriba estilos ya asentados. No sé, me cuesta calibrar el poso que posteriormente dejara este disco.

Pero aquí, este capitán, preparándose para abandonar la treintena, deslizándose de lleno por el tobogán de la tópica crisis (pero real), tiene muy claro lo que quiere ser de mayor: de mayor quiero tener 19 años y grabar un disco como el primero de The Beat.

Nada sobra. Todo es necesario. Turgencia, urgencia, acné, camisetas a rayas, guitarras, mujeres, rock, pop, vida, rebeldía, magia, evocación, respeto, nervio, genio.

A menudo me he preguntado por qué cualquier pipiolo, cuando monta su grupo en el instituto, no sueña con grabar un artefacto semejante. No atisbo nada mejor. No concibo otro debut tan lleno de vida.

Es simplemente beber la vida.



Suena la corriente: "The Beat" - The Beat

jueves, 21 de abril de 2005

Una foto grita

Elegí la foto como simple apoyo a un texto (al fin y al cabo, así hago con todas). Un corto buceo por internet, una foto que me guste, que tenga algo que ver con lo escrito (o a veces, nada), y si es de una fuente identificable, el nombre del autor sobreimpreso en etiqueta.

Pero esta vez no. Estaba desnuda, sin más información, acompañando a unas palabras sobre Golden Smog. Ahí, elegida al azar, desnuda, y bonita.

Recibo un correo de alguien querido (y necesario) en esta barcaza. La fotografía está enlazada con una parte de su historia. Minneapolis (Minnesota). Un club histórico. Como bien dice, "pide a gritos ser templo".

Investigo, buceo de nuevo, y encuentro. Estamos hablando del First Avenue, una de las salas de conciertos clásicas de la ciudad. Local que nació como estación de autobuses (la clásica entre las clásicas, la línea Greyhound, mirada al infinito en cabeza apoyada sobre el cristal, siempre la misma imagen, los autobuses me ponen triste), y que desde los 70, con diversos nombres, se convirtió en uno de los epicentros musicales, donde Prince tuvo mucho que ver.

La lista de gente que ha pasado por sus escenarios es simplemente una muestra impresionante de la historia de los sonidos que nos dan vida. Imposible resumirla.

La foto que elegí hace unos días ha marcado su identidad. Ha enlazado vidas distintas, ha mezclado textos, palabras y sentimientos.
Ha gritado.

O al menos eso es lo que me creo.
Ya se sabe, un clavo ardiendo...



Suena la corriente: "Beware of the dog" - Hound Dog Taylor

martes, 19 de abril de 2005

La única explicación posible

No, si ya lo decía yo hace unos días, con sabor a rumbita:
"Y no estaba muerto, no, no,
que estaba de parranda
".
Un ron, otro, tres, cuatro,…, diez, y no sigo contando, porque no puedo.

Una mulatita por aquí, la negrita con su cintura, la dulce piel de la gitana, el terso cuello de la maga blanca.

Y hablando de blanca, ponme otra rayita, esa un poco más grande, puritita, puritita, ay, que como me pica.

Y en eso que se echó la tarde. Que ya se iba haciendo tarde. Y la palomita, o la lengua de fuego, vamos, que el Espíritu Santo, con el cuerpo derrotado, la mente nublada, todavía los aromas etílicos nublando la razón, allá que se fue, que el cónclave ya estaba empezado. Vamos tarde, que vamos tarde!!

Llegó dando tumbos, se tropezó con uno, con dos, con tres de los vejetes purpurados. Abrió los ojos. Todo era una nube.

"Azúuuuucar, mi negra, azúuuuuuucar".

Y estos, por qué me miran. Ah, coño, que tengo que hablar.
Intentó pronunciar palabra, pero la garganta no cumplía su función. Si ya lo decía mi madre, noches alegres, mañanitas tristes. Pero es que esta juerga se ha alargado. Aún es por la tarde. Y tarde ya es. Venga, vamos a por ello.

Contenían la respiración. Y el Espíritu dijo: Benedicto XVI.

"Azúuuuuuucar, mi negra, azúuuuuuuuuuuuuucar". Venga, sigamos bailando, sigamos "gosando".

Benedicto XVI. Pero, ¿quién, quién? Gritaban a coro. Unos vejetes tan monos todos de rojo.
Pues este mismo, qué más da. Señaló a su derecha. Ahí estaba Joseph Ratzinger. Cómo no. Siempre tenía que estar a la derecha. A la derecha de la derecha. Para acabar con todo el bien de esta tierra. Para acabar con esta Iglesia.

Todos enmudecieron. Y muchos recordaron las profecías de aquel Malaquías. Llevando la cuenta, este era el último Papa, el fin de todo.

Benedicto XVI. Ratzinger. Pues va a ser que sí.
Hay que joderse.



Suena la corriente: "Que le den candela" - Celia Cruz

lunes, 18 de abril de 2005

Final de liga

O sea, que vamos, que los que han ganado, es casi como si no hubieran ganado, pero no hay que olvidar que han ganado. Los que han quedado segundos, es como si hubieran ganado, aunque hayan quedado segundos. No hay que olvidar que antes eran terceros (si el Madrid queda segundo, es un drama. Si queda el Villarreal, es una juerga. Cada uno se identifica con quien quiere o puede).

Pero sigo. Los que han quedado terceros, antes eran segundos, con lo que han perdido, pero según ellos han ganado, porque nunca había quedado tercero quien va segundo en las grandes ligas, y dicen que consolidan, aunque consolidar es al menos mantener.

Los que han quedado cuartos han estado apunto de ni siquiera participar, pero al final lo pudo hacer el equipo filial. Antes también iban cuartos, pero han metido más goles, así que dicen que han ganado.

Los que iban quintos, siguen quintos, o sea, que ni frío ni calor. Al menos dicen que se han consolidado. Bueno, cierto sí que es. Aunque es de suponer que sólo se celebra la mejora.

Los que han quedado sextos antes no jugaban, lo que por lo menos les da un pequeño plus de victoria.

En resumen, que gana el segundo, pierde el primero, pero manda el cuarto, aunque practique un juego duro, duro. Vamos, que está claro, y el oligofrénico del bigote anda todo cabreado. ¿Pero él jugaba? Ah, sí claro, apoyaba a los mejores terceros de los segundos.

Al menos, hoy empieza otra liga más interesante. Los católicos del mundo eligen a su presidente de manera democrática por sufragio universal.

¿Cómo? Ah, que no es por sufragio universal. Vale, bueno, entonces, lo eligen sin métodos democráticos.
¿Qué? ¿Que sí son métodos democráticos? Pero, ¿la democracia no era sufragio universal? Ah, que no, que sólo para los del club.

Bueno, vale, vale, mejor lo dejo.



Suena la corriente: "Ride free" - Jonny Kaplan

viernes, 15 de abril de 2005

Escatología universitaria

Seminarios, jornadas, charlas, conferencias. Casi siempre majaderías para que unos cuantos exhiban sus infinitas capacidades powerpointeras y otros cuantos nos tomemos unos días de puro relajo.

Pero a veces (muy pocas) salta la chispa del ingenio, y el tema a tratar tiene algo que ver con nuestro origen puramente humano. La Universidad de Huelva ha programado durante toda esta semana un seminario dedicado a la Historia de la Mierda. Por supuesto, los medios se han hecho amplio eco de un tema que tan de cerca les toca. Y esta barcaza, vista su cubierta y el río por el que navega, también se ha sentido estrechamente identificada.

Catedráticos sesudos han tratado fascinantes temas como "La mierda y la Iglesia medieval", "Mierda en la literatura latina", "Biología de la mierda", "Mierda y contracultura", o el más atractivo de todos: "Sexo, mierda y poesía".

Y no duermo esperando las conclusiones.
¿Habrán hablado de mí?



Suena la corriente: "Oh shit" - Buzzcocks

miércoles, 13 de abril de 2005

Días de pago

Porque estos días que se pretende criminalizar muchas (demasiadas) cosas, es bueno compartir. No, no soy pirata. Faltaría más. Esto se mueve, poco a poco. Más vale, ante lo que viene encima. Se dicen cosas que espantan. Se escuchan cosas asombrosas. Puedes taparte los oídos, pero ahí están.

El buen señor asiste a la reunión de padres y profesores del colegio de sus hijos. No tengo muchos recuerdos si los míos iban a ese tipo de saraos. Pero no albergo ninguna esperanza de que mi progenitor agarrara una guitarra, y junto al padre de Peláez y la madre de Del Moral se marcaran un conciertillo con citas a los grandes. No sé que pensarán los demás profesores o padres, pero seguro que no se callan muy a menudo que sus hijos comparten mesa con los del Boss.

Los músicos tienen amplias miras. Sus grupos son para unas cosas. Compartir escenarios con otros es para disfrutar. Larguémonos unas semanas a pasarlo bien con quien bien nos quiere. Golden Smog estarán estos días por aquí. Gente de su padre y de su madre. Sin formaciones fijas. Por el placer de hacer otras cosas. The Jayhawks. Soul Asylum. La belicosa (iba a escribir "deliciosa" pero el Word decidió otra cosa, y ahí queda, que también) batería de los Miracle 3 de Steve Wynn. No, esta vez, no está Jeff Tweedy. Les llaman supergrupos, allstars,… Lo que quieras. Pero no son más que amigos compartiendo. Pasándolo bien.
Y encima me entero que actualmente grabando con el gran Paco Loco.

Pues con esto sí me quedo.
Que si no, tal y como van las cosas, este barco encalla.



Suena la corriente: "Weird tales" - Golden Smog

lunes, 11 de abril de 2005

Lo que quería leer (y escribir)

Me hubiera gustado leer el periódico esta mañana y enterarme, como de pasada, coño, si se ha muerto el Papa. Vaya, nos tenemos que enterar por una filtración. Ay, es que este Vaticano, siempre tan oscurantista, tan secretista, tan de espaldas a los medios de comunicación de masas.

Me hubiera gustado leer el periódico esta mañana y enterarme, como de pasada, coño, pero si ya están haciendo misas (nueve dicen que son) por el papa muerto, joder, si no fuera por estas misas, ni flores, oiga, y encima, fíjate, al final no le han dado el regalito de celebrar una de ellas al cardenal Law, sí, sí, aquel arzobispo de Boston, que tuvo que dejar su trabajo por encubrir los centenares de casos de pederastia, claro, había que ser comprensivo con los curitas, pobres, los niños, pues bueno, ya les pagamos el psicólogo, joder, y que se callen.

Me hubiera gustado leer el periódico esta mañana y enterarme, como de pasada, coño, pero si en el mundo, los grandes gobiernos (laicos o no) saben hacer autocrítica, reconocen sus errores, vamos son humanos, aparezca o no por ahí el Espíritu Santo ("… que estaba de parranda…").

Pero seamos sinceros, esta mañana estaba yo como para leer el periódico. Si con encontrar el baño ya he tenido que realizar un esfuerzo que rozaba lo sobrehumano.

Pecador que soy.
Y encima, pidiendo utopías. Iluso.
Calla, abuelo.



Suena la corriente: "Soft spot" - Clem Snide

viernes, 8 de abril de 2005

Volver a sudar

Es por ese ansia de poner etiquetas. Tal vez así se justifiquen sueldos. De quienes las ponen (ponemos, aunque sin sueldo). Tal vez también ayuden a quienes escuchan (o quieren escuchar, aunque no conozcan).

A mediados de los 80 y se llamó Paisley Underground. Pero agrupaba gente que bebía de la psicodelia sesentera, del revival garagero, de los grandes padres (Dylan, Young,…). Gente de sabores agridulces, de armonías y letras amargas. Dicen las crónicas que algunos después redescubrieron las raíces americanas (como si las anteriores no lo fueran), y engrosaron igualmente las filas del Nuevo Rock Americano. Etiquetas, más etiquetas.

Disfruté mucho a Green on Red. Sean de la sección que sean, de la facción que fueran. Tenían sus raíces, y sabían plasmarlas. Tenían intensidad (esa era la palabra, esa era la etiqueta que decidí para ellos). Por allí estaban Dan Stuart, el gran Chris Cacavas, que luego acompañaron a gente como Danny & Dusty, como Giant Sand, como el enorme Steve Wynn. En fin, son nombres únicos, todos revueltos, todos en solitario, pero siempre dejando sus gotas de pasión en lo que tocan.

Y por ahí estaba también Chuck Prophet. Una guitarra para extraer gotas de sangre. Elegancia y fuerza. Por supuesto, como sus compañeros, colaboró con alguna gente. Nada, poca cosa, gente como Paul Collins, The Silos, Jim Dickinson, Smash Mouth, Warren Zevon, Jonathan Richman,…

Esto parece un desfile de nombres. Alguno pensará que simples segundones. No es lo mismo segundón que secundario. Ni en cine ni en música. Pero todo va según gustos. Los segundos para unos son primeros para otros. Para mí son más que primeros.

Y esta gente toca, y si es posible en escenarios de los que comentaba "ayer", de esos de sudor y energía. Porque Chuck Prophet está pisando estos días Madrid, Santoña, León, Oñati… Sin estadios. Con sentido. Con nuevo disco (gran disco).

Pues eso, que harto ya de estadios y colas, nada mejor que volver a sudar.


Suena la corriente: "Age of miracles" - Chuck Prophet

miércoles, 6 de abril de 2005

La estrella de rock

El alma del rock no está en los estadios. En los estadios está el show, el acontecimiento, la mediatización, la banalización, la masificación, la pérdida de identidad. Cuando lo único que importa es el número, la principal identificación es con la masa. Hay que estar porque está todo el mundo. La música no es el epicentro. El artista se ve en pantalla. En los estadios está la falsedad.

El alma del rock está en un local de ensayo sudoroso, cuatro paredes insonorizadas de mala manera, con raídos poster de estrellas lejanas, olor corporal, guitarras, bajos, baterías, teclados y un grupo de gente creyendo en lo que hace aunque solo sea para ellos.

El alma del rock está en las salas, escenarios donde los músicos se tocan, se empujan, se sudan, se sienten, donde su gente les grita, les habla, les ve, les tienen.

No conozco ni un artista, ni uno solo (ni siquiera alguno de mis grandes iconos) que haya dado lo mejor de sí al saltar de la sala al estadio.

El estar porque hay que estar, porque es un acontecimiento, porque está todo el mundo, porque quiero participar del gran momento de los medios, porque es noticia. Que ahora son un millón, que no, que ya son dos millones, que tal vez se alcancen los tres millones de personas desfilando ante el altar de la estrella de rock muerta. Está en los medios, es histórico, quiero ser masa, quiero estar. Así siento que soy. Aunque sea falso.

Y el artista diminuto, arengando a las masas, y éstas no soportarán la crítica, porque quien llena mil estadios, quien moviliza a tres millones, a cien millones, a mil millones, no puede estar equivocado. Es grande, es único, es santo. Aunque sea falso.

"Sin justicia no es posible una vida en común. Paz se refiere a una relación adecuada y justa con los demás seres humanos, con otras culturas, con la naturaleza, con Dios. Y la preservación de la creación es la base: si destruimos la creación, cualquier otro proyecto se hace imposible. Para mí esta tríada es un pequeño resumen de la Buena Nueva que anuncia el Evangelio." - Leonardo Boff (y Gutiérrez, y Romero, y Ellacuría, y Cardenal, y Sobrino, y Lorscheider, y…)

No creo en demasiadas cosas, desde hace tiempo. Pero esto huele a sudor, a cuerpo, a trabajo, a gente, a verdad. Huele a local de ensayo. Huele a sala, no a estadio.

La estrella de rock muerta le prohibió hablar. La estrella de rock muerta le prohibió escribir. El dejó el grupo. Pero no abandonó la guitarra.

Abuelo, deja ya de rezongar, que más de uno te hemos visto en un estadio.

Cierto.
Quién coño me creo… Mejor me dedico a mis medicinas, que me ofrecen un futuro mejor. Aunque sea falso.



Suena la corriente: "Amazing grace" - Spiritualized

martes, 5 de abril de 2005

En campaña electoral

Sarpullidos me salen, oiga, cada vez que escucho alguno de los nombres que suenan como papables. Yo que creía que ya me había quitado de encima el dolor de muelas que siempre me había producido mi querido Rouco Varela, como para que ahora pudiera ser él el elegido.

Creo sinceramente que los cardenales votantes deberían instalar una especie de panel, detrás del cuál guarecerse, y hacer enseñar por debajo la patita de los máximos candidatos. Más o menos como en el cuento.

¿Lobo o cordero? ¿Qué indica ésta? ¿Continuidad? (¿pasará de juan pablo segundo te quiere todo el mundo a juan pablo tercero te quiere el mundo entero?) ¿Cambio radical? (¿qué demonios, perdón, rima con pablo séptimo o juan veinticuatro?).

Eso sí, Roma capital del mundo, bares, restaurantes y hoteles suben los precios, el martillito de plata golpeando la frente y el anillo ("un anillo para gobernarlos a todos…"), el baldaquino de Bernini acompaña el lecho de muerte, los fieles quieren ver y honrar el cadáver, todo el mundo sabe (sabía) lo que era un camarlengo, el papa mediático televisó su muerte en directo, los medios sudan de placer, Wojtyla Superstar, unos dicen que era nuestro y no vuestro, destacan lo que les interesa y refutan (o simplemente obvian) lo que no, y yo, como casi siempre, me escudo en mis cosas.

El caso es que tampoco entiendo mucho para qué dedico tiempo a estos temas mundanos (porque no nos engañemos, éstas son cosas entre humanos, por mucho que algunos miren hacia arriba).

Pero claro, la presión mediática a la que se encuentra uno sometido causa sus deseados frutos. Y eso que mi equipo de música este fin de semana ha tenido trabajo extra.

Por cierto, ¿va a haber campaña electoral?



Suena la corriente: "Sound stage live" - Tom Petty & The Heartbreakers

viernes, 1 de abril de 2005

Bendecido estoy

Estoy limpio, bendecido, santo. De hecho, creo que nunca me habían bendecido tanto como estos últimos días. Por motivos de trabajo, cruzo últimamente numerosos correos con una persona de un país centroamericano.

Dios le bendiga. Usted es una criatura de Dios. Un aura divina seguro que le rodea. Notamos la bendición del Señor sobre usted. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Dios le bendiga.

Todos y cada uno de ellos incluyen una de estas frases. Y yo me digo, que no sé, si es el mismo tipo de bendición de la que habla Bush que siente, empiezo a sospechar que dichas frases no son tan laudatorias.

Tal vez dios se debiera olvidar un poco de mí (que no me va tan mal, hombre) y centrarse en otros temas que tantas desgracias producen en el mundo.

Yo por mi parte me centro en mis cosas. Nimias. Pequeñas. Tenues. Pero sabrosas. Y espero la próxima rodaja de Antonio Vega. Hace tiempo dejó de producirme la emoción de antaño. Pero, un respeto. De su boca, de su puño, siguen surgiendo sentimientos, cada vez que la abre, cada vez que lo cierra.

Y espero la próxima rodaja de Bruce Springsteen. Hace tiempo que ya no hago cola para que abran aquel Kentucky Discos de la calle Fernández de los Ríos en Madrid y saborear de manera inmediata el The River. Pero, un respeto. No, algo más que un respeto. Es parte de mi crecimiento. Es parte de mí.

Así que entendiendo que la guerra llama al dinero (o el dinero llama a la guerra, qué más da), me puedo acostar más tranquilo sabiendo quién es el nuevo presidente del Banco Mundial.

Al fin y al cabo, el mundo sigue tan jodidamente jodido. Y dios bendiciéndome.
Y yo, a mis cosas. Pequeñas, pero sabrosas.
Como John Fahey.
Igual aún no estoy perdido.



Suena la corriente: "The great Santa Barbara oil slick" - John Fahey