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jueves, 24 de junio de 2004

¿Cómo pueden saber tanto de mí?

Leo en un suplemento del New York Times que publica últimamente El País (24/06/04, de pago), una entrevista a Christopher Ricks. Dicho personaje es catedrático de poesía en Oxford, de humanidades en la Universidad de Boston, tiene 70 años y acaba de publicar un libro, de nombre "Dylan’s visions of sin" que, efectivamente (y mira tú por dónde), no es otra cosa más que un extensísimo análisis sobre la letras de Bob Dylan.

Para Ricks, Dylan es uno de los principales poetas vivos de la actualidad, y lo incluye como uno más de los grandes entre los más grandes. Cierto que el gruñón de Minnesota ya ha sonado en varias ocasiones como candidato al nobel de literatura, pero su aceptación como poeta cada día se extiende más en ambientes de los llamados "cultos" o al menos "académicos".

Pero me interesa una frase que pronuncia el entrevistado hablando de los sentimientos que le producen muchas de estas canciones clásicas: "¿Cómo pudo saber Dylan tanto de mí?"

Porque eso es exactamente lo que muchas veces he pensado mientras saboreaba al gran Bob. Y a Springsteen. Y a Reed. Y a Murphy. Y a Cave. Y a Cohen. Y a Smith. Y a Young. Y a…
Seguid, seguid vosotros.



Suena la corriente: "I want you" - Bob Dylan